lunes, 24 de septiembre de 2007

Hannah Arendt पेंसदोरा देल siglo XX

“…El cambio más radical que cabe imaginar en la condición humana sería la emigración de los hombres desde la Tierra a otro planeta. Tal acontecimiento, ya no totalmente imposible, llevaría consigo que el hombre habría de vivir bajo condiciones hechas por el hombre, radicalmente diferentes de las que le ofrece la Tierra. Ni labor, ni trabajo, ni acción, ni pensamiento, tendrían sentido tal como los conocemos. No obstante, incluso estos hipotéticos vagabundos seguirían siendo humanos; pero el único juicio que podemos hacer con respecto a su “naturaleza” es que continuarían siendo seres condicionados, si bien su condición sería, en gran parte, autofabricada…”

" El discurso y la acción revelan esta única cualidad de ser distinto. Mediante ellos, los seres humanos se presentan unos a otros, no como objetos físicos, sino qua hombres. Esta apariencia, diferenciada de la mera existencia corporal, se basa en la iniciativa; pero en una iniciativa (el appetitus beatitudinis) que ningún ser humano puede detener y seguir siendo humano.
(...)
Con respecto a este álguien que es único cabe decir verdaderamente que nunca nadie estuvo allí antes que él. Si la acción como comienzo corresponde al hecho de nacer [como un yo], si es la realización de la condición humana de la natalidad, entonces el discurso corresponde al hecho de la distinción y es la realización de la condición humana de la pluralidad, es decir, de vivir como ser distinto y único entre iguales. "
La condición humana (fragmento)

Entre sus obras destacan:
Los orígenes del totalitarismo (Alianza). Los gobiernos totalitarios son el acontecimiento central del siglo XX. Despliegan un terror total que se materializa en los campos de concentración (nazis) y de trabajo (soviéticos). Son el "mal radical" porque sus acciones pulverizan cualquier categoría moral: ni pueden ser perdonadas ni pueden ser castigadas.
Eichmann en Jerusalén (Debolsillo). En 1961, Adolf Eichmann fue juzgado en Jerusalén y Hannah Arendt cubrió el juicio para The New Yorker. Su crónica desvelaba el papel de los consejos judíos en las deportaciones y aplicaba a la SS el concepto de "banalidad del mal": un mal sin maldad, irreflexivo, funcionarial, ni demoniaco ni desalmado; más que radical, superficial. Las lecturas sesgadas provocaron una polémica mundial que cristalizó en un delirante titular de Le Nouvel Observateur: "¿Es Hannah Arendt una nazi?".
La condición humana (Paidós). Defensa de la vida activa frente a la vida contemplativa a partir de tres conceptos: trabajo, labor y acción. Una defensa también de lo público frente a lo social, que no sería más que una extensión de lo privado. Arendt pensó titularlo Amor mundi. Lo habría dedicado a Heidegger "si las cosas hubieran ido bien entre nosotros". Herder publicó en España la correspondencia entre ambos.
La vida del espíritu (Paidós). Para su autora, es su "única obra de filosofía propiamente dicha". Organizada en tres partes -Pensamiento, Voluntad y Juicio-, trabajaba en la última cuando murió. La novelista Mary McCarthy la editó póstumamente. Su correspondencia con la pensadora está publicada en Lumen.
Tiempos presentes (Gedisa). La vuelta a Alemania tras la guerra desconsoló a Arendt. Nadie se daba por aludido y cundía la tendencia a "tratar los hechos como si fueran meras opiniones".
Una revisión de la historia judía (Paidós). Artículos que van desde las heterodoxas propuestas sobre Israel hasta la polémica sobre Eichmann. Y un clásico sobre los refugiados: "La historia contemporánea ha creado una nueva clase de seres humanos: la clase de los que son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos".
Entre el pasado y el futuro (Península). El libro favorito de su autora. Brillante recopilación de ensayos sobre cultura, educación e historia; y sus crisis respectivas.
Sobre la revolución (Alianza). Comparación entre las revoluciones francesa y americana. Arendt alaba el carácter republicano de la segunda: dio lugar a una libertad política que convive, paradójicamente, con cierta sumisión social.
Fuente: http://usuarios.lycos.es/politicasnet/autores/arendt.htm

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