lunes, 28 de abril de 2008

Quino, El GRANDE


"El que ha leído bien Mafalda sabe perfectamente qué diría ella de Bush y de toda esta gente", dice su creador en una extensa entrevista en exclusiva con Ñ Digital. Además, habla de la actualidad del humor gráfico, de las preguntas repetidas que más lo agobian, de sus obsesiones actuales y hasta de la reciente crítica de la presidenta a su amigo Hermenegildo Sábat.


Por: Guido Carelli Lynch, de Revista Ñ, La Nación (B.A.)

Contestó todo las preguntas posibles sobre la pequeña contestataria, la de las grandes preguntas. Ya dijo y repitió en infinidad de entrevistas –muchísimas posteadas en los recovecos de la Red- que su carácter es un híbrido entre el inseguro Felipe y el soñador Miguelito. Dejó sentado también que el capitalismo –aunque de barrio- a ultranza de Manolito y el fundamentalismo casamentero de Susanita son facetas que desprecia, del mundo y de sí mismo. Sabido es también que todavía hoy comparte con la militante anti-sopa su fanatismo por los Beatles. Declaró también alguna vez que Libertad y Miguelito eran los personajes más prometedores cuando decidió abandonar, después de diez años, la tira de humor político que apareció por primera vez el 29 de septiembre de 1964 en Primera Plana, que fue traducida a 30 idiomas y que "lo acompaña" desde entonces.

Pero 35 años de duelo son suficientes, aunque los lectores renieguen. En esas tres décadas y media, Joaquín Salvador Lavado –Quino, para todos- jamás dejó de trabajar metódicamente sus nueve horas diarias para plasmar mundos tragicómicos, testimonios de éste más lúgubre. Entonces, si ya dijo todo sobre su pasado, vale preguntarle por su actualidad y poco sobre el futuro "ya que es muy cortito", dice, muy cercano a cumplir 78, sin escatimar en realismo ni en humor negro.

El presente, al menos hasta julio cuando volverá a Buenos Aires, lo encuentra entre París, Milán y Barcelona, adonde viajó el último domingo para cerrar el Salón del Cómic, cita obligada de historietistas de todo el mundo.


−¿Este tipo de eventos le sirven para ver más de cerca el estado actual del humor gráfico?

−Supongo que sí, pero hace mucho que no voy. En realidad el cómic no es humor gráfico, es lo que llamamos historieta, pero no me atraen mucho. Bah, en realidad para ser franco no me atraen nada –confiesa entre risas. Nunca los pude seguir, ni siquiera a los clásicos como Corto Maltese. Me gustan los dibujos, pero nunca seguí las historias.

Entonces le repregunto, ¿cómo ve la actualidad del humor gráfico?

Lo veo bastante mal, no digo en vías de extinción porque veo dibujantes nuevos como Tute, pero noto que desde la vuelta de la democracia se empezó a hacer humor político con personajes reales con nombres y apellidos, y se cayó más en ese tipo de sátira política que en el humor gráfico tradicional. No me parece mal tampoco, pero me quedaba con el otro. Estamos desapareciendo en todo el mundo, porque también quedan muy pocos de los dibujantes franceses de humor gráfico, quedan muy pocos, como Sempé.

−¿Y aquí en Argentina?

−Quedamos los más viejitos como el Negro Caloi, Crist y yo. De los nuevos, sacando a Tute que sigue la tradición del viejo, se ha caído más en el costumbrismo. Por el otro lado está Liniers, que reflota algo muy suyo como la historieta norteamericana de los años 30.

−Pensando en la excesiva autorreferencialidad de los humoristas gráficos actuales que premitió la democracia, era Borges quien decía que los recurrentes gobiernos militares lo habían ayudado paradójicamente a escribir mejor, a trabajar más con la elipsis. ¿A usted le pasaba lo mismo?

−Uno se ve obligado a hacerlo, pero prefiero trabajar con total libertad y no tener que estar inventándome caminos para que no se note o no me censuren. Yo empecé a publicar en el año 54 y ya entonces me decían "pibe, chistes sobre militares no, sobre el divorcio no, que atenten contra la familia no, ¿sexo? ni hablar. Toda mi carrera la hice bajo censura. Pero en Argentina siempre fueron los jefes de redacción los que decían "esto mejor no publicarlo ahora". Nunca hubo una cosa tan establecida ni tan clara....


"Las mismas preguntas"


Basta revisar un archivo periodístico, una simple búsqueda por Google para constatar una vez más que las preguntas para este dibujante, antes que nada, están siempre referidas al pasado y son, casi siempre, las mismas, las que fuerzan las respuestas de cassette. "Es muy difícil que me pregunten por el futuro, porque es tan cortito...Hace muchísimos años vi por televisión una entrevista al pianista Vladimir Horovitz que estaba con su mujer -la hija de Arturo Toscanini- que decía 'los periodistas siempre hacen las mismas preguntas, siempre las MISMAS preguntas'. Entonces no es que a mí me hagan siempre las mismas preguntas, se ve que siempre ocurre lo mismo", explica sin contener la carcajada.

−¿Qué es lo que más le molesta que le pregunten?

−Bueno, hay algunas cosas como "¿qué quiso decir cuando dibujó tal cosa?". Y yo pienso, si no se entiende mirando el dibujo quiere decir que soy un fracaso como dibujante. También, cuando me preguntan qué diría hoy Mafalda sobre lo que está pasando. No es que me moleste, pero no tengo la menor idea. Además, lo que tenga que decir hoy, lo hago con mis dibujos actuales. Esas preguntas me parecen fuera de lugar y repetidas. El que ha leído bien Mafalda sabe perfectamente qué diría ella de Bush y de toda esta gente.

−¿Y entonces qué es lo que tiene Quino hoy en la cabeza, qué es lo que lo perturba ahora?

−Me cuesta mucho renovarme en la temática y en el estilo de dibujo y quisiera encontrar una cosa mágica como para lograrlo. No sé si lo voy a encontrar. Ya lo dijo Enrique Pinti: cuando uno es joven cree que tiene 5 mil ideas, luego se da cuenta de que apenas son 50 y que siempre se van modificando, aunque son siempre las mismas. Eso se nota mucho en Woody Allen, por ejemplo. Por eso, tipos como Picasso o Bach eran tan geniales, porque podían componer cosas totalmente distintas todas las semanas.

−En un mundo tan convulsionado, pero con más libertad de expresión que nunca, ¿cómo vivió la polémica y la violencia que desataron las caricaturas danesas sobre Mahoma el último año?

−Lo de mayor libertad es relativo. Después del 11 de septiembre la cosa se achicó muchísimo. Con respecto a lo de Mahoma, me parece que no se puede estar provocando como hicieron los daneses y los holandeses un poco estúpidamente. Si hay una religión que dice no se puede retratar la figura de su profeta, me parece que hay que respetarlo. Hay muchas maneras de atacar todas las limitaciones que pueda tener el Islam sin provocar de esa manera. Eso me parece tonto.

Presente y política

Un tema siempre espinoso para Quino fue prestar o negar la figura de su Mafalda para campañas políticas o de bien público. Así, sin autorización legal ni previa, Guille el hermano de la niña idealista fue la cara de una de las cruzadas políticas del ya casi desaparecido Modin, facción que se encuentra en las antípodas ideológicas de este dibujante hijo de exiliados republicanos españoles. Sin embargo, pese a su habitual renuencia ahora puede verse a Mafalda de vuelta en la vía pública con el sello incluido de la gobernación bonaerense.

−¿Por qué decidió ceder esta vez a Mafalda, para la campaña de promoción de la lectura en la provincia de Buenos Aires?

−Bueno, porque me parece que el motivo va más allá de una ideología política. Creo que promocionar la lectura le va bien a todo el mundo, más allá de lo que pueda ser políticamente el que maneje la campaña.

−¿No le da miedo quedar pegado a campañas que luego puedan demostrarse vacías de contenido, simples eslóganes proselitistas?

−Sí, pero algunos riesgos hay que correr en la vida, tampoco es tan grave.

−Este año se cumplen 40 años del mayo francés, la misma época en la que Mafalda fue traducida al francés. ¿Cómo recuerda esos meses?

−Los recuerdo muy llenos de entusiasmo, porque la gente tenía casi la convicción de que el mundo se podía cambiar para mucho mejor. Había una efervescencia muy mezclada con algo inocente. No en vano las personas que lideraron los movimientos fueron absorbidas por el sistema y terminaron ocupando cargos en gobiernos -no digo conservadores- pero casi que no querían que la cosa cambiara tanto.

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/04/22/01656077.html

miércoles, 2 de abril de 2008

Jorge Edwards (Chileno) premio Planeta Casamérica

Miércoles 2 de abril de 2008 | Publicado en La Nación (Buenos Aires)

Con una novela en la que revaloriza el género de la poesía y en la que no faltan reflexiones políticas, el escritor chileno Jorge Edwards ganó ayer el premio Planeta Casamérica, dotado de US$ 200.000 y destinado a reconocer la mejor narrativa iberoamericana.

En la instancia final de la decisión de los jurados, que deliberó en Buenos Aires, superó al autor colombiano Fernando Quiroz, representante de una nueva generación de narradores, que resultó finalista y se alzó con un premio de US$ 50.000.

La novela ganadora de Edwards se publicará el 27 de mayo en todo el mercado hispanohablante, con una tirada de 100.000 ejemplares y con el título La casa de Dostoievski . Concursó en el certamen como La ciudad del Pingüino y Edwards adoptó el seudónimo de Juan el Indiano. A su vez, la novela de Quiroz se publicará con el título con que compitió: Justos por pecadores . El autor se presentó como Pepe Buendía, referencia ineludiblemente colombiana.

Edwards, que recibió el premio anoche, dijo que su novela toma el nombre de una casa en proceso de derrumbe, que en los años 50 fue habitada en Santiago de Chile por un grupo de poetas y artistas. "Se la conocía como la casa de Dostoievski y era un lugar mágico. Esta es una novela sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poeta. Y también es un texto generacional relacionado con la política y el amor", expresó.

Al referirse a La casa de Dostoievski , su autor repasó nombres indispensables cuando se habla de poesía latinoamericana: Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Enrique Lihn, en quien se inspiró Edwards para construir su personaje central, llamado El Poeta . La novela transcurre entre Chile y Cuba.

Gracioso fue el momento en que intervino el jurado Alvaro Pombo para hablar sobre la novela de Edwards y develó que El Poeta se muere. "Pues como todos", agregó con su hablar alborotado ante la sonrisa general. Gioconda Belli destacó que la mística de los personajes de Edwards le recordaron la rebeldía contestaria de los jóvenes de la pre-rrevolución sandinista.

En una de sus respuestas políticas, Edwards, que además es crítico literario, colaborador de LA NACION y ha tenido una destacada carrera diplomática, expresó su empatía con la presidenta chilena Michelle Bachelet. "Su figura goza de apoyo popular, pero su gobierno no tanto".

Al conocer el nombre del ganador, desde Chile, el poeta chileno Gonzalo Rojas, de 90 años y Premio Cervantes 2003, expresó su alegría porque "Jorge lo merece todo. El es mejor que yo. Es un gran amigo y un escritor de primera línea".

Un libro polémico

Por su parte, Quiroz sale al campo de batalla con una novela que levantará polvareda: Justos por pecadores es una historia sobre el Opus Dei, institución católica a la que el autor definió como "una secta que tiene en el secreto uno de sus grandes valores". La escribió tras abandonar esa organización "en medio de presiones y miedos", con testimonios que le aportaron otros que siguieron sus pasos.

Consultado por LA NACION, dijo que no teme las reacciones del Opus Dei y la Iglesia Católica ya descargadas contra El Código Da Vinci , de Dan Brown, porque "la diferencia es que yo estuve dentro del Opus Dei y, aunque no es una novela autobiográfica, es un retrato hecho con información, datos y vivencias personales. Si hubiera sabido antes lo que aprendí dentro de la secta, no hubiera hecho el colegio en el Opus".

Edwards se presentó al certamen por recomendación de su agencia literaria española, Carmen Balcells. "Me interesó, sobre todo, que es un premio joven y ya estoy en mi tercera o cuarta juventud", dijo con humor.

El jurado estuvo integrado por el escritor español Alvaro Pombo, miembro de la Real Academia Española y Premio Planeta 2006; la nicaragüense Gioconda Belli, reciente ganadora del Premio de Novela Seix Barral; la chilena Marcela Serrano, finalista del Premio Planeta en 2001; Miguel Barroso, director general de Casa de América, e Ignacio Iraola, director editorial de Grupo Planeta en la Argentina.

Se presentaron 557 originales de 22 países y la Argentina encabezó el ranking con 164 trabajos, seguida por España, con 92; Colombia, con 71; México, con 62; Uruguay, con 44, y Estados Unidos, con 30 originales, entre otros. Entre los diez finalistas, la Argentina quedó con uno.

El autor colombiano Fernando Quiroz, junto al escritor chileno Jorge Edwards, ambos finalistas Foto: Miguel Acevedo Riú
Sigue artículo de Susana Reynoso

"Algo empieza a moverse en Cuba"

En su novela, Edwards vuelve a reflexionar sobre el régimen de Castro
Por Susana Reinoso, de de LA NACION

Jorge Edwards se lo toma con calma. Con la misma serenidad que se le observa al cruzarlo, por ejemplo, en una callecita de Cartagena de Indias o de Segovia justo un instante antes de dar una charla en el Hay Festival de Literatura. A los 77 años, dice que sigue la máxima del vate chileno Pablo Neruda respecto de los premios: "Si uno gana, bien y si no gana, no pasa nada". Con el vértigo que vive en "su tercera juventud", hoy partirá Edwards hacia España, para dictar una conferencia en Zaragoza.

La novela cuyo protagonista es El Poeta toma rasgos del chileno Enrique Lihn, fallecido hace 20 años de cáncer. "Es mi poeta", dice Edwards, quien también regresa a Cuba en la novela, pero desde otro lugar. A raíz de su crítica al régimen de Fidel Castro, Edwards se ganó la declaración de persona no grata, que dio título al libro que escribió.

Tras expresar su simpatía con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, dijo que el problema de Chile es que tiene "tan bajo perfil que ni siquiera se preguntan si podemos ser un modelo. En cambio, Chávez tiene un altísimo perfil, pero los resultados de su gestión no van en consonancia".

La novela del Cervantes chileno llega hasta mediados de los años 80 y el período de la brutal dictadura de Pinochet aparece como escenario de fondo.

-¿Cómo ve a Cuba hoy?

-Soy moderadamente optimista. No se puede predecir qué ocurrirá, pero algunos gestos de Raúl Castro dan la idea de una voluntad de cambio. Que los cubanos puedan ir a hoteles para extranjeros es un gesto democrático. No sé cuántos cubanos podrían ir a esos hoteles, pero da la idea de racionalizar las cosas. Algo empieza a moverse en Cuba.

-¿Por qué eligió como modelo a Enrique Lihn?

-Porque lo conocí a fondo desde mi adolescencia. Tenía una personalidad compleja, una inclinación notable hacia el arte y era actor. Aquel mundo de los años 50 era fascinante, cómico y trágico. La novela tiene un humor clave y también algo de nostalgia de un Santiago que ya desapareció, donde el espacio de la literatura era muy grande. Todos queríamos ser poetas. Discutíamos mucho sobre arte y poesía.

-Usted es asiduo visitante de Buenos Aires y de otras ciudades. ¿Cuáles encuentra más literarias?

-Todas las ciudades tienen su mitología y su literatura. Buenos Aires es muy literaria. Yo la conocí a través de la obra de Borges. Cuando paso por la casa de la calle Maipú o voy al barrio de Palermo, la vivo como la conocí, desde Borges. Santiago es muy brutal, opresiva y polvorienta, pero también es la ciudad a la que llegó Neruda y la de Huidobro, así como es la ciudad de mis sueños y disparates.

-¿Puede la geografía chilena ser una influencia en la existencia de tan buenos poetas?

-No lo sé. El sur de Chile es muy verde, muy acuático, lleno de animales, y ha dado poetas. Alonso Ercilla, el primer poeta que llegó a Chile, escribió sobre esa región. Y Gabriela Mistral era una poeta del norte seco. Se notaba en su personalidad que era del Norte. Era un personaje más bien amargo, áspero, duro. Yo digo que Neruda era un poeta del agua, y Gabriela Mistral era la poeta de la sed.

-Las dictaduras suelen secar el árbol del pensamiento. ¿Qué tipo de literatura se hace hoy en Chile?

-Hoy se escribe mucho sobre episodios de la dictadura. En esta novela mía hay un capítulo donde se habla del Estadio Nacional, aunque no se menciona a Pinochet. En la nueva narrativa chilena hay mucha novela negra, muchos policiales. A veces hay novela poética, la de Alejandro Zambra, por ejemplo. Roberto Bolaño tuvo una relación con la poesía chilena.

-¿Es usted siempre fiel a usted mismo?

-Sí, pero he incursionado en otros terrenos. Sobre todo en Cuba. En esa Cuba de ficción he encontrado mucho del ron, de la fiesta

-¿La generación que usted cuenta en su novela es una generación fracasada?

-Todas las generaciones se realizan en parte y también fracasan en parte. Esta es una generación parcialmente fracasada, pero que deja testimonios poéticos y literarios interesantes. En esta novela aparece un personaje no nombrado, el Antipoeta, que es inconfundiblemente Nicanor Parra.

El ganador

 Narrador y periodista, nació en 1931 en Santiago, Chile. Abogado y diplomático, fue destinado a París, donde trabajó con Neruda, y a La Habana, durante el gobierno de Salvador Allende.

 Insatalado el gobierno de Pinochet, se radicó en España. En 1973 publicó la novela Persona non grata , una crítica a la Cuba de Fidel Castro.

 A los 21 años publicó El patio , su primer cuento, y luego Gente de la ciudad , Las máscaras , Temas y variaciones . En 1990 escribió Adiós poeta , en homenaje a Pablo Neruda. Otras novelas son El peso de la noche y Los convidados de piedra .

 En 1999 ganó el premio Cervantes de Literatura.